“Al nacer, cualquiera sea la cultura o época, la situación que presenta el recién nacido es de indefensión, el neonato carece de la capacidad para simbolizar sus necesidades o pulsiones y, menos aún para operar sobre la realidad externa. Es esta ausencia de poder en el neonato lo que determina un tipo de estructura vincular con el adulto. A pesar que con el desarrollo ontogenético la indefensión disminuye, el modo vincular de dependencia absoluta queda como un arquetipo que en el futuro tendrá importancia en proporción a los otros tipos de vínculos Psicosociales dables en la vida de cada uno (…) durante los primeros días y los primeros años, la indefensión del infante es significada por el adulto, los padres suplen el escaso poder del infante ayudándolo a madurar como sujeto capaz de simbolizar sus pulsiones y necesidades y, gradualmente, las características y conductas de los otros y de los objetos circundantes”.
Teniendo en cuenta esto, el afecto se presenta como imprescindible en los primeros momentos de la vida, pues las personas se estructuran a partir del afecto materno, es decir que se constituyen a partir de otro que les da sentido. Es en contacto con el otro que el niño interioriza las relaciones intersubjetivas, constituyendo de esa manera el psiquismo.
“…Las experiencias tempranas, fundamentalmente en la infancia y adolescencia, relacionadas con la constitución del apego tienen consecuencias a largo plazo. Una persona con apego seguro desarrolla mayor confianza en sí misma. Existe un estilo de apego que parece mantenerse a lo largo de la vida a través de mecanismos emocionales, cognitivos y comportamentales que operan como modelos operantes internos de sí mismo y de los otros…”
Hay una dinámica de intercambios y sentidos que representa la sociedad como instancia civilizada en el devenir histórico “…La constitución de lo que se denomina psiquismo es del orden simbólico, siendo la matriz intersubjetiva básica en donde se nace, familia o equivalente, un momento crucial para el desarrollo de esas posibilidades. Todas las actividades, manifiestas o interiorizadas, que realiza el ser humano tienen como sentido el ser reconocido de alguna manera. El ser humano en tanto tal no puede vivir, de una u otra forma, sin ser reconocido, aunque ello no sea consciente para el sujeto”.
En el niño hasta los 12 meses, la falta de afecto puede causar depresiones graves. En ellos la enfermedad depresiva se manifiesta obviamente de una manera muy distinta a como lo hace en el adulto, que puede hablar y expresar sus sentimientos. Los lactantes cuando se deprimen muestran apatía por el entorno, negativa a comer, desnutrición, falta de desarrollo psicomotor e infecciones frecuentes que acaban con la muerte… Y es que entre las necesidades básicas del ser humano está la de ser amado. Y porque somos amados, aprendemos a amar. Los bebés precisan comer y beber, alimentarse e hidratarse, y además siempre están ávidos de sonrisas y de caricias. Sólo hay que asomarse a su cunita y toparse con su mirada, entonces alzan los brazos, se mueven alborozados y una sonrisa ilumina su cara…. Los bebés no pueden vivir sin amor… ¿Y los mayores?
“…La infancia está gobernada por el principio del placer-dolor que pierde su supremacía a medida que la confianza del niño en la madre como confortadora de su malestar físico y emocional aumenta. Esta situación vital-básica tiene una influencia muy duradera y puede revivirse en situaciones críticas en años posteriores. La función de regular la angustia la desempeñan los padres durante los primeros años de vida…”
Lo que verdaderamente cae bajo la óptica de comprensión del psicoanálisis son, en esencia, los aspectos afectivos del sujeto en cuestión, a través del análisis y comprensión de los afectos que se instalan en la díada madre-hijo.
Dice Freud “…la identificación es la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona…”
Una primera aproximación al tema nos ubica la dimensión afectiva de la subjetividad precisamente en una zona difusa que se define entre lo biológico y lo cultural. Es en el encuentro de nuestro organismo (que deviene cuerpo merced a la mediación del psiquismo) con el ambiente (que se estructura ideológica y simbólicamente como cultura) donde se perfilan los dinamismos subjetivos que estarán irremediablemente atravesados por la dimensión afectiva.
El desarrollo afectivo-sexual es determinante de las relaciones de objeto y las identificaciones, procesos a los que subyacen, en forma sine qua non, desarrollos de afecto.
“Cuando dos personalidades se encuentran, se crea una tormenta emocional …. Si hacen suficiente contacto… se produce un estado emocional por la conjunción de estos dos individuos….”
Las emociones (así como la intuición) nos diferencian de las máquinas y son fundamentalmente singulares y subjetivas aunque podamos compartirlas con otros. Estamos movidos y con-movidos por ellas. Son como el caldo de cultivo en el que se desarrollan las semillas de nuestras capacidades pensantes racionales e irracionales y de nuestras capacidades creativas o poéticas.
Poema a la Amistad – Jorge Luis Borges
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el número final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré… y le agradecí a Dios por ti.
Gracias por ser mi amigo.
Pensar en Facebook y en las posibilidades que genera en cuanto red social, nos obliga a repensar el tema de de la “amistad”. La mayoría de nuestros entrevistados dijeron no haber aceptado en Facebook a personas que no conocían, solo aceptaban a conocidos o amigos de sus amigos. En Facebook mis amigos son personas de mi trabajo, conocidos, compañeros de la Facultad y amigos también. Nos preguntamos, nuestros amigos en Facebook serán las personas de las que habla el poema de Borges? Se asemejan en algo estas personas?
En la adolescencia los jóvenes se identifican con sus pares, debido a que sienten que la mayor parte de los otros jóvenes comparten sus gustos, ideas, valores, etc. A partir de los 13 años la amistad comienza a ser de importancia en tanto comienzan a alejarse de sus padres buscando su propia identidad, y en este proceso los amigos tienen una importancia vital.
“…El niño sano llega a la adolescencia equipado para enfrentar nuevos cambios, nuevos sentimientos, tolerar o rechazar situaciones que le provoquen angustia, la continuidad del medio ambiente familiar es fundamental en este período. Donde exista el desafío de un joven en crecimiento que haya un adulto para encararlo, el adolescente necesita en su salida exogámica, que la sociedad funcione como sostén para consolidar su sentimiento de persona. La familia y la sociedad deben sostenerlos y contenerlos para la formación de individuos sanos”.
“…El conflictivo pasaje del niño a la juventud, períodos de grandes cambios, tensiones, y profundas modificaciones en lo físico y psicológico, se realiza en el seno de su familia, o sustitutos. La familia es un elemento de socialización, otorga los primeros modelos de identidad, contención, protección, transmite la historia familiar, los orígenes, donde hay un sentimiento de pertenencia. Los hijos primero requieren de sus padres afectividad, sostén narcicístico, apoyo, luego la inserción social le dará nuevos modelos identificatorios”.
“…al llegar la adolescencia el individuo está entre un grupo de amigos que cronológicamente están al mismo nivel pero varían en su desarrollo físico e intereses. Esta condición es la responsable de las muchas formas imitativas de conductas “como si” a la cual recurre el adolescente para mantenerse en un grupo de pertenencia (…) adolescencia implica profundas pérdidas, el miedo eterno del hombre al abandono y al pánico, despierta la necesidad de unión humana para renovar su fe y alejar los temores de soledad y muerte”.
Internet y Facebook como una de las redes sociales más conocidas en la actualidad se presentan como un canal de comunicación, un lugar que nos permite alejarnos un poco de la soledad cotidiana, ya que siempre tendremos la posibilidad de encontrarnos con un otro o dejar impreso en su MURO algo nuestro, algo que perdurará en el tiempo. Nos permite también recobrar viejos afectos y al mismo tiempo reforzar otros.
“…A la soledad se la considera como una experiencia tan dolorosa y aterradora que la gente haría cualquier cosa con tal de evitarla. De allí se derivan experiencias de sujetos en una búsqueda compulsiva de compañías indiscriminadas, como sucede con los jóvenes que se integran a grupos…”
“…La soledad deviene de la fragmentación del sentido de sí mismo. Cambios sociales y culturales, modifican las formas de sociabilidad. El debilitamiento de los vínculos familiares, la fragmentación de los lazos interpersonales terminan por acarrear un riesgo para la salud física y mental y menoscaban la capacidad de afrontamiento frente a las crisis”.
“Nuestra sociedad ve peligrar la estabilidad y la felicidad de las personas sometidas a una estimulación descontrolada, enfrentadas a la incertidumbre, la ansiedad y el desasosiego. Perdidos en la inmensidad de los otros anónimos carecemos cada vez más de vínculos cercanos significativos, afectivos y sólidos constitutivos de una individualidad segura. Es paradójico encontrar a tantos seres humanos solitarios en la era de las comunicaciones. Exacerbación del individualismo en nombre de la autonomía, extrañamiento y ajenidad, coexisten paradojalmente con un proceso de globalización impuesto por la tecnología, que excluye el contacto humano…”
Cuando un sujeto se sienta al teclado reconstruye de alguna manera su identidad, cuenta lo que quiere contar, crea un personaje como de novela que es el que le presenta al otro, no hay ahí un encuentro cuerpo a cuerpo. Es este personaje el que envía abrazos amistosos y peleas de almohadas en Facebook, mostrando de alguna manera empatía hacia el otro.
Internet de esta manera se nos presenta como un espacio donde sentirnos relativamente seguros, la mayoría de nuestros entrevistados manifestaron no aceptar en Facebook a personas que no conocían ya que era peligroso. Aunque damos nuestros datos personales a la hora de sacar un mail o nuestro Facebook, datos que quedan ahí en alguna parte de la red.
“…Las relaciones permanentes, la pareja, la relación materno-filial, crean lazos y vínculos que consolidan certidumbres y permiten construir un sentimiento de continuidad, de protección y de seguridad. La respuesta afectiva del otro responde a una necesidad humana básica universal. Su fracaso afectará la naturaleza y el significado de las relaciones interpersonales. Los seres humanos viven en complejas redes de interacción social, con diferentes niveles de involucración que crean el contexto ecológico fundante de la identidad humana”.
Cada ser humano se conforma como ser de un mundo simbólico; el escaso papel de lo instintivo hace necesario que desde que el sujeto nace, deba ser coordinado desde fuera por los otros. “…Es internalizando esa coordinación que su biología, ya dispuesta por el sistema nervioso, se desarrolla como apta para distintas formas de la actividad simbólica culturalmente dables. El ser humano maduro se conecta con el mundo desde las mediaciones de sus relaciones intersubjetivas interiorizadas. Cualquier producción que un individuo realiza, por abstracta que sea, tiene sentido como ser significante, es decir, para ser reconocido y sentirse intersubjetivo. La vida en si no tiene sentido; el sentido de la vida de alguien es su forma de ser intersubjetivo”.
Internet nos posibilita comunicarnos de un extremo al otro del mundo, sentir casi imperceptible las distancias que nos separan, expandiendo las fronteras que nos separan.
“…En la comunidad cara a cara, cada individuo participaba en un conjunto cerrado de relaciones, con sus familiares y amigos y el reparto de personajes se mantenía más o menos estable. La tecnología de la época actual, además de ampliar la gama de relaciones humanas, modifica las preexistentes al desplazarse del vínculo cara a cara al vínculo electrónico, las relaciones con frecuencia se alternan, muchas se “despegan” de sus confines geográficos y tienen lugar en cualquier sitio. A diferencia de las cara a cara, las electrónicas ocultan, si se quiere, la información visual, como resultado, hay una mayor tendencia a crear el otro imaginario con el cual relacionarse…”.
“El constructo o supuesto conceptual de “red social personal” o “red social significativa” ancla la óptica sistémica utilizada por la terapia familiar a las vicisitudes del entorno micro-social. Las fronteras del individuo no están limitadas por su piel sino que incluyen a todo aquello con lo que el sujeto interactúa, familia, entorno físico, etc. y podemos agregar que las fronteras del sistema significativo del individuo no se limitan a la familia nuclear o extensa, sino que incluyen a todo el conjunto de vínculos interpersonales del sujeto, familia, amigos, relaciones de trabajo, de estudio, de inserción comunitaria y de prácticas sociales”.
En el sujeto la constitución del yo, en la fase del narcicismo, no es un dato primario se construye como el cuerpo y la realidad y debe producirse una identificación para que el yo se constituya como tal, se trata de una identificación imaginaria, es decir, que el yo se constituye sobre la base de una identificación con la imagen del semejante que descansa, se soporta y es regulada por lo simbólico. Lo simbólico sostiene y regula las relaciones imaginarias de la construcción de la realidad, la estructuración imaginaria sólo se concibe si hay un guía que esté más allá de lo de lo imaginario, a nivel del plano simbólico, del intercambio legal, que sólo puede encarnarse a través de intercambio verbal entre los seres humanos, ese guía que dirige a los sujetos es el Ideal del yo, éste es el regulador del yo con sus objetos y de las relaciones de las que depende toda relación con el otro. La identificación imaginaria, especular, se soporta en la instancia simbólica en el estadio del espejo, “…ese movimiento por el que el niño, frente al espejo, no dude un instante en voltear para hacerse garantizar el reconocimiento de su imagen por quien lo sostiene en brazos, ese movimiento que hace que el niñito que viene a captarse en la experiencia inaugural del reconocimiento del espejo se vuelva hacia quien lo lleva , hacia quien lo soporta, lo sostiene, que está allí, detrás de él, hacia el adulto, hacia aquel que representa al gran Otro”.
“…Es preciso que desde un lugar tercero, simbólico, se le ratifique al niño que esa imagen del espejo le corresponde, que se le garantice que ese del espejo es él. No hay identificación imaginaria sin esta garantía que lo simbólico del lugar del Ideal del Yo provee”.
No se distingue en nada, en su estructura, que la identificación que le da consistencia a la masa de la que Freud ya había preparado una concepción, a la descrita en el estadio del espejo de Lacan.
En la masa los miembros se identifican entre sí, de yo a yo, pero lo hacen a partir del sostén simbólico del Ideal del Yo, “…se hace masa, como se hace yo…”, por medio de una identificación especular, en una masa hay una ligazón libidinal, los liga un lazo afectivo a sus miembros, se rechaza lo diferente, lo heteros, en la masa lo heterogéneo se vuelve homogéneo, es decir, cada vez que el ser hablante se dispone a reconocerse frente a un espejo, hace masa.
La Vitalización de la Afectividad:
En las Redes Sociales se puede asociar el afecto con el concepto de capital social entendido como una capacidad específica de movilización de determinados recursos por parte de un grupo.
El capital social de un grupo social (P ej. Comunidad virtual) podría entenderse como la capacidad efectiva de movilizar productivamente y en beneficio del conjunto, los recursos asociativos que radican en las distintas redes sociales a las que tienen acceso los miembros del grupo en cuestión.
Los recursos asociativos que importan, para dimensionar el capital social de un grupo o comunidad, son las relaciones de confianza, reciprocidad y cooperación.
La confianza es el resultado de la interacción con otras personas, que demuestran en la experiencia acumulada que responderán con un quid pro quo (algo por algo) a un acto de generosidad, alimentando un vínculo que combina la aceptación del riesgo con un sentimiento de afectividad o identidad ampliada (aquí se podría ubicar el afecto como condición de aceptación en algunos casos).
El capital social es un atributo colectivo (o comunitario) de un grupo, que involucra tanto la extensión y el entrecruzamiento de las relaciones individuales de reciprocidad y confianza, como las normas e instituciones para la cooperación en el seno de un grupo o comunidad.
En este sentido el universo de lo afectivo, en relación con las Redes Sociales Virtuales antes quedaba relegado al terreno de lo privado y hoy día cobra especial relevancia gracias a la posibilidad que brinda Internet en el sentido de mediatizar las relaciones entre personas de manera mucho más veloz.
El uso de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) problematiza y modifica algunas de las características que se asocian a la afectividad, como por ejemplo la vinculación con el cuerpo, con lo sensorial o la importancia del espacio y la proximidad. Así, en esta presentación, nuestro objetivo será el de abordar tentativamente el papel que las TICs están teniendo en lo que podríamos denominar la vitalización de los afectos.
Retomando a Bergson, podemos pensar la afectividad como algo que dura. No medible en términos cronológicos sino como experiencia subjetiva, o como él lo llama, duración psicológica.
La relación afectiva por ahora es algo que pasa y que se puede seguir. Es algo que se mueve y hace mover cosas con y en ella. Y en ese movimiento de vaivén también genera territorios afectivos. Zonas en las que uno se siente a gusto y zonas en las que no.
Más allá de que la muestra es pequeña en relación a la cantidad de gente que utiliza las redes sociales (imposible de abarcar a todos los usuarios), nuestra hipótesis se confirmaría, pues un alto porcentaje de la muestra contesto afirmativamente en relación a nuestra propuesta.
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